Carolina Marín: «Me he dado cuenta de que más allá del deporte soy una persona»

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La jugadora española de bádminton Carolina Marín tiene claro que tras dos graves lesiones de rodilla en dos años se ha dado cuenta de que «más allá del deporte hay una persona» y que no volverá a competir hasta que se vea «totalmente preparada».

«Se me ha notado la madurez para enfrentarme a esto y me he dado cuenta de que más allá del deporte soy una persona. El deporte de alto nivel es tan exigente que no tenemos tiempo para desconectar y estar con los nuestros», confiesa Carolina Marín en el reportaje ‘Volver a ser Carolina’ de ‘LaLiga Sports TV’, la OTT de LaLiga, y grabado durante el pasado Mundial de Bádminton disputado en Huelva.

Así, la onubense ha tenido tiempo «de poder disfrutar» con sus amigos. «Y eso ha sido muy necesario porque era lo que me cargaba la pila para cuando llegase el lunes afrontar una buena semana», añade, reconociendo que una lesión como la suya «hace que pares y tengas tiempo para pensar en muchísimas cosas».

La andaluza cree que «la diferencia» con su anterior lesión de rodilla ha sido que con esta se ha sentido «más persona» y no esconde que el perderse los Juegos Olímpicos de Tokio, que eran «el gran objetivo y el sueño», ha provocado que hayan hecho «algunos cambios». «Necesitaba dar descanso al bádminton y me centré en rehabilitarme», indica.

Marín sólo se ha centrado en recuperarse «bien y lo mejor posible» porque «lo primordial es tener una vida óptima», pero también porque es «muy cabezona» y desde «el primer día» ya pensó en París 2024. En este sentido, sabe que «es muy impaciente y nerviosa», pero gracias a esto el hecho de «ser la mejor del mundo vino antes». «Soy muy cabezona y a veces hay que esperar», reconoce.

Ahora, tiene «ganas» de volver a competir, pero no lo va a hacer hasta que se sienta «totalmente preparada». «Entonces es cuando me saldrán las ganas, que me saldrán porque soy muy competitiva y eso no se me ha quitado», apunta la campeona olímpica en Río de Janeiro, que prefirió por este motivo no participar en los Mundiales de ‘casa’ del pasado mes de diciembre. «Mejor volver totalmente segura y confiada que hacerlo antes y volver a recaer», admite.

Marín tampoco oculta que tiene «un poco de miedo» a la hora de hacer algún movimiento en una rotación porque así fue como se lesionó y que su forma de jugar «tiene que cambiar». «Soy muy agresiva y atacante, eso no va a cambiar porque el ataque es una de mis armas letales, pero los movimientos en la pista y como apoyo, todo eso seguramente va a cambiar», afirma.

La española lamenta haberse lesionado cuando llevaba «una temporada muy buena» y se estaba encontrando «muy bien físicamente, confiada y motivada». «Estaba con buenas sensaciones en la pista y mentalmente muy preparada, con algún cambio en mi juego que estaba funcionando», recuerda.

Y entonces sufrió otra grave lesión de rodilla, dos años después de haberse dañado la rodilla derecha, lo que inició una etapa que fue «la más dura» de su carrera, con el fallecimiento de su padre y la pandemia. «Han sido dos años que he ido superando obstáculo tras obstáculo y donde siempre había una piedra en el camino», expresa.

«El primer fin de semana tras la lesión lo pasé muy mal y lloraba por las cuatro esquinas de mi casa, pero el domingo vi como una ‘lucecilla’ muy al final del túnel y pensé que después de todos los obstáculos quizá estos Juegos de Tokio no eran para mí y que para los siguientes solo quedaban tres años. Esa fue la motivación que saqué», rememora Marín.