Roglic gana La Vuelta 2020

El lado “vengativo” del ciclismo

El sábado asistimos a un momento algo intenso en la que fue la penúltima etapa de La Vuelta. Póngamonos en situación: Carapaz logra recortar la mitad de los 45 segundos que había perdido con el esloveno Roglic. A partir de ahí, las cosas se torcieron para el ecuatoriano, que pese a sus esfuerzos por dar la puntilla en La Covatilla en su lucha contra un Roglic sin piernas y con signos de agotamiento no logró hacerse efectivo. Era el momento clave para Carapaz. En plena subida, con un viento atroz y con su rival totalmente agotado. Sin embargo, Movistar obstruyó los planes del ecuatoriano, cuando Enric Mas protegió a Roglic en plena batida, para que pudiera alcanzar ese impulso final y no perder la Vuelta. Roglic mantuvo sus segundos de ventaja con la mano de Movistar, algo que el mundo del ciclismo no ha encajado bien. Son varios los que defienden que Movistar lo tomó como una venganza personal contra Carapaz tras el portazo premeditado por parte del ecuatoriano y su representante al equipo español tras que este tuviera firmado el contrato con Ineos desde antes del Giro del año pasado.

Roglic y Carapaz se saludan en el podio de La Vuelta 2020

El ‘baile’ por parte de la representación del corredor ecuatoriano fue entendido como una traición en el equipo español, que se vio ilusionado por poder traer al tulcaneño en un 2020 que asumían sin Landa y Quintana. Lo ocurrido en el fin de semana ha sido traducido como una ‘vendetta’. Y por mucho que el propio Carapaz tratara de quitarle hierro al asunto al final de la etapa, bien es cierto que la decisión de los de Movistar por tratar de respaldar a Roglic en su batida no pasaba por ir contra Carapaz y si contra Ineos y viceversa. En cualquier caso, este no es el primer episodio que se ha vivido en tan amplio historial del deporte del ciclismo. En 1989, el ruso Ivan Ivanov le quitó esfuerzos a Perico Delgado para que se llevara el triunfo. Esa Vuelta, convulsa y turbulenta se la enfundó un Pedro Delgado que tuvo que desmentir el haberle pagado dinero a Ivanov por lo que se definió como una hazaña sorpresiva del soviético para que al español no se le escapara aquel título.

Y es que nunca sabremos que pasó con exactitud. Lo que fue evidente esa tarde decisiva es que el ruso Ivanov sacó pedales de donde no había para tirar de un Pedro Delgado desgastado y sometido. Imposibilitado por las circunstancias. Se le hizo muy larga la tarde. Ni él ni nadie contaba con Ivanov, que siguió sus propias reglas y que en muestra de admiración a Perico -como dijo tras lateada- le ayudó a no perder la Vuelta más convulsa en mucho tiempo. El perjudicado esa vez no fue Carapaz, sino Parra, que se hubiera enfundado el maillot amarillo de no ser porque el silencioso Ivanov disputara una guerra a la que nadie le invitó y de la cual acabó siendo verdugo en favor de Delgado. El lado vengativo del ciclismo, que de vez en cuando deja sus guerras internas. Escribiendo intrahistorias memorables para unos y devastadoras para otros. Ineos y Movistar. Ivanov y Delgado. El pinganillo de equipo ante la admiración rival. El ciclismo y sus cosas.