La maniobra de Schumacher en Mónaco 2006

Fue un verdadero escándalo que todavía se recuerda a día de hoy. GP de Mónaco 2006, clasificación. Schumacher tenía el mejor tiempo después de los primeros intentos de vueltas rápidas con el primer juego de neumáticos, quedaba el asalto definitivo… o eso creíamos. Al salir de nuevo al asfalto, el Kaiser se paró en la Rascasse provocando una bandera amarilla que arruinó las vueltas definitivas del resto, especialmente la de su mayor rival, Alonso. Una maniobra que Michael intentó hacer ver que fue un error pero que ahora, gracias a Felipe Massa, sabemos que fue intencionada, tal y como se sospechaba durante todo este tiempo.

14 años después, esa revelación ha sido la luz gracias a un documental de la ‘Sky’ llamado ‘La carrera hacia la perfección’ en la que el brasileño cuenta cómo se gestó esa antideportiva acción de su, por entonces, compañero alemán: “Tuvimos una reunión con el equipo para hablar de la clasificación. Teníamos dos juegos de neumáticos y Michael dijo algo: “Sí, pero quiero decir, si somos más rápidos de inmediato y luego ponemos el segundo juego…’. Y Ross Brawn dijo: ‘Tal vez podamos crear una bandera amarilla’. Y dije: ‘Por diversión. No en serio, por diversión”.

“Pasó exactamente eso, así que Michael usó esa broma en su favor. Recuerdo que después dije: ‘No puedo creer que lo haya hecho’. Lo hizo, y luego lo único es que no pudo decir que lo hizo”, cuenta Massa todavía con incredulidad pese a que ocurrió hace tanto. Y no se queda ahí, sino que añade que el propio Michael se lo confesó un año después: “Le llevó un año decirme que lo hizo a propósito. Un año. Dije: ‘¿Cómo puedes hacer eso?’. Demuestra que todos cometemos errores en la vida y ese lo fue, definitivamente”.

Brawn, director técnico de Ferrari en aquella época y ‘precursor’ de la idea, también lo reconoce en el mismo documental: “Michael tenía aberraciones ocasionales, cosas por las que nunca podrías dar una explicación lógica. Tenía una competitividad increíble que lo impulsaba y a veces se producía un cortocircuito. En aquella ocasión, con las estrategias, los neumáticos y el coche que teníamos, no había necesidad. Fue un movimiento estúpido, uno de esos pequeños fallos, cortocircuitos, que Michael tuvo dos o tres veces”. Aquella le salió mal. Le sancionaron dejándole al final de la parrilla, Alonso ganó el GP y también su segundo título ese año.